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Alimentos prohibidos para perros y gatos: la lista completa con dosis tóxicas y qué hacer si comió
Guía veterinaria de alimentos tóxicos para perros y gatos con dosis peligrosas, mecanismo de daño y qué hacer si tu mascota comió algo prohibido, con fuentes clínicas de ASPCA, Merck y VCA.
La mayor parte de las intoxicaciones alimentarias en perros y gatos ocurre en la cocina de casa, con productos que nadie pensaría peligrosos si no supiera. Un cubo de chocolate que cayó al piso durante la Pascua, unas pasas del pan dulce, la salsa con cebolla y ajo del asado, un chicle sin azúcar olvidado en el bolsillo del pantalón. Esta guía cubre los alimentos que sí o sí quedan fuera del alcance de un perro o un gato, con la dosis tóxica cuando se conoce, el mecanismo de daño y qué hacer si ya comió.
Chocolate: teobromina, no cacao
El chocolate contiene teobromina y cafeína, dos metilxantinas que los perros metabolizan mucho más lento que los humanos. La toxicidad depende de la cantidad de teobromina, no del peso total de chocolate consumido: el chocolate negro y el de repostería tienen ocho a diez veces más teobromina que el chocolate con leche, y el chocolate blanco tiene una cantidad tan baja que rara vez genera signos clínicos.
Los umbrales orientativos, según el material clínico de VCA4, son 20 mg/kg de teobromina para signos leves (vómitos, diarrea, hiperexcitación), 40 a 60 mg/kg para signos cardíacos y neurológicos (taquicardia, temblores), y por encima de 60 mg/kg para cuadro grave con riesgo de arritmias y convulsiones. En un perro de diez kilos, eso se traduce en zona grave con aproximadamente cuarenta a cincuenta gramos de chocolate negro o dos tabletas pequeñas de repostería.
Los gatos son igual de sensibles pero rara vez lo comen por su cuenta: el sabor dulce no les atrae porque no tienen receptores gustativos para el dulce.
Uva y pasas: fruta que rompe riñones
La uva y las pasas causan insuficiencia renal aguda en perros por un mecanismo aún no del todo comprendido. Se investigó tartrato, micotoxinas y varias hipótesis; en 2021 apareció con fuerza la teoría del ácido tartárico como agente causal, pero no hay consenso cerrado. Lo que sí es claro clínicamente es que no existe dosis segura conocida, que las pasas son peores que la uva fresca por concentración de agente activo, y que la susceptibilidad individual varía enormemente: hay perros que comieron un racimo entero sin síntomas y otros que hicieron falla renal con seis uvas.
Los signos aparecen entre seis y veinticuatro horas: vómitos, diarrea, letargo, anorexia. La lesión renal se manifiesta en veinticuatro a setenta y dos horas con aumento de urea y creatinina. Cualquier consumo, aunque sea de una uva o dos pasas, va al veterinario para inducción de vómito temprana y monitoreo renal.
Cebolla, ajo, puerro y cebollín: anemia hemolítica
Todos los miembros del género Allium (cebolla, ajo, puerro, cebollín, chalote) contienen compuestos organosulfurados (n-propil disulfuro, tiosulfatos) que dañan los glóbulos rojos por oxidación y precipitan una anemia hemolítica de aparición lenta.
Los gatos son más sensibles que los perros; su hemoglobina se oxida con más facilidad. La dosis tóxica en perros ronda los 15 a 30 g/kg de cebolla cruda, pero en gatos basta con cantidades mucho menores. El daño es acumulativo: pequeñas dosis repetidas pueden generar el mismo cuadro que una dosis única grande.
La cocción no elimina la toxicidad. La sopa con caldo de cebolla, los guisos, la salsa de tomate con ajo, los restos de asado con chimichurri también aplican. Signos: letargo, mucosas pálidas o amarillentas, orina oscura (hemoglobinuria), taquicardia. Aparecen a los tres a cinco días del consumo, no inmediatamente.
Xilitol: el veneno moderno más subestimado
El xilitol es un edulcorante natural presente en chicles sin azúcar, dentífricos, jarabes para la tos sin azúcar, algunos productos horneados dietéticos, mantecas de maní etiquetadas “sin azúcar” y suplementos vitamínicos masticables. En perros, estimula una liberación masiva de insulina que genera hipoglucemia grave en quince a treinta minutos, y en dosis mayores produce necrosis hepática aguda.
Los umbrales, según el material de VCA y Pet Poison Helpline63, son 0.1 g/kg para hipoglucemia y aproximadamente 0.5 g/kg para hepatotoxicidad. Un chicle mediano contiene entre 0.3 y 1 gramo de xilitol; en un perro chico de cinco kilos, dos o tres chicles ya son zona hepatotóxica.
Los gatos parecen mucho menos sensibles, aparentemente porque su metabolismo de insulina no se dispara del mismo modo, pero el consenso clínico actual sigue siendo evitarlo por completo. Si el perro comió xilitol, va al veterinario ya, sin esperar signos.
Aguacate y palta: más problema para aves
La palta (aguacate) contiene persina, una toxina liposoluble que en aves y en algunos rumiantes es gravemente cardiotóxica. En perros y gatos, la ingesta de pulpa en cantidades pequeñas suele generar solo malestar digestivo. El problema real es el carozo (hueso): grande, resbaladizo y ideal para causar obstrucción intestinal si un perro se lo traga entero. La regla práctica es no dar palta y guardar los carozos donde el perro no llegue.
Cafeína: chocolate sin chocolate
La cafeína actúa por el mismo mecanismo que la teobromina y suma efecto cuando aparece junto a ella. El café molido, los granos, las bolsas de té usadas, el mate cebado y las bebidas energéticas concentran cafeína en dosis que un perro no maneja. Los granos de café son especialmente peligrosos porque, además de la dosis, generan obstrucción o gastritis mecánica.
Alcohol: cero
No hay dosis segura de alcohol para perros ni gatos. La toxicidad no es exclusiva de bebidas alcohólicas: la masa cruda de pan con levadura fermenta en el estómago y libera etanol, y algunos productos de higiene, perfumes y colutorios contienen alcohol. Signos: depresión del sistema nervioso central, hipotermia, hipoglucemia, acidosis metabólica. Va directo al veterinario.
Nueces de macadamia
Las macadamias generan un cuadro raro pero característico en perros: debilidad, temblores, hipertermia leve, incapacidad para caminar con las patas traseras. Aparece entre seis y doce horas después del consumo y suele resolverse en veinticuatro a cuarenta y ocho horas con soporte, sin muerte reportada como habitual. La dosis umbral está alrededor de 2.4 g/kg, según el material de Merck y ASPCA21. Otras nueces (nuez común, almendra) no tienen esta toxicidad específica, pero por tamaño y grasa pueden generar pancreatitis o obstrucción.
Masa cruda con levadura y otros riesgos de cocina
La masa cruda con levadura, si se traga, sigue fermentando en el estómago tibio: expande el volumen (dilatación gástrica, riesgo de vólvulo) y libera etanol (intoxicación alcohólica secundaria). Doble riesgo, cuadro grave. Los huesos cocidos astillan y pueden perforar el tubo digestivo; los huesos crudos son menos peligrosos pero no libres de riesgo (contaminación bacteriana, obstrucción, fractura dentaria). Los lácteos son ampliamente mal tolerados: la mayoría de los perros y gatos adultos son intolerantes a la lactosa y desarrollan diarrea con leche entera. Yogur y quesos duros suelen tolerarse mejor pero no son necesarios en la dieta.
Otras piezas menos frecuentes pero incluidas en la lista de ASPCA1: aloe (dermatitis y digestivo), tomate verde y hojas de tomatera (solanina), papa cruda (idem), ruibarbo (oxalatos).
Exclusivamente para gatos
El atún de lata en exceso, aunque no es tóxico agudo, desbalancea la ingesta de tiamina y puede generar deficiencia crónica de vitamina B1, además de acumular metilmercurio. Una lata ocasional no rompe nada; una dieta basada en atún sí.
El caso más grave y menos conocido en gatos es el lirio verdadero (Lilium spp. y Hemerocallis spp.). Todas las partes de la planta son mortalmente nefrotóxicas para gatos: hojas, flores, tallos, polen e incluso el agua del florero. Se conocen casos de intoxicación fatal por gatos que se lamieron polen del pelo tras rozar una flor. La ASPCA lo cataloga como uno de los diez tóxicos más peligrosos en gatos5. Si convivís con un gato y alguien te regala un ramo con lirios, se descarta directamente. No hay dosis segura.
Qué hacer si ya comió
La primera decisión, siempre, es llamar antes de intervenir. En Estados Unidos, ASPCA Animal Poison Control atiende 24 horas al +1-888-426-4435 (tiene costo por consulta pero orienta con precisión). En Latinoamérica, cada país tiene números de emergencia veterinaria variables; en caso de duda, el veterinario de cabecera o una clínica de guardia son la vía.
No inducir vómito por tu cuenta salvo indicación explícita del veterinario. Hay tres situaciones donde inducir vómito empeora el cuadro y no se hace nunca: si el animal está inconsciente, incoordinado o convulsiona (riesgo de aspiración); si el producto ingerido es cáustico (ácidos, álcalis) o derivado del petróleo (vuelve a quemar la mucosa al subir); y si pasaron más de dos horas de la ingesta (el estómago ya se vació al intestino y el vómito no rescata material). La inducción, cuando corresponde, se hace con peróxido de hidrógeno al 3% en dosis calculada por veterinario, no con sal ni con dedos en la garganta.
Llevá la etiqueta del producto, un envase o una foto de lo que comió. Ayuda al veterinario a calcular la dosis, decidir si vale la pena inducción o lavado gástrico, y anticipar el cuadro clínico. Anotá también, si se puede, la hora aproximada de la ingesta y el peso del animal.
Prevención en la casa
La mayoría de los envenenamientos son evitables con tres decisiones estructurales. Uno, todos los alimentos peligrosos quedan en cerrado: chocolate en cajones altos, uvas y pasas en la heladera, cebolla y ajo fuera de mesada, chicles y caramelos sin azúcar fuera del bolsillo del pantalón cuando lo dejás a la vista. Dos, la basura tiene tapa, y la bolsa se saca antes de irse. Muchos perros grandes acceden al tacho por aburrimiento. Tres, los invitados, empleadas domésticas, niños y familia extendida saben que al perro y al gato no se les da comida de la mesa sin consultar. Una tía bien intencionada con un pedazo de bizcochuelo con pasas es un cuadro repetido de guardia.
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta con tu veterinario ni el llamado a un centro de toxicología veterinaria ante una ingesta.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuánto chocolate es grave para un perro?
- Depende del tipo. El chocolate negro y de repostería contiene mucha más teobromina que el chocolate con leche. Como referencia: 20 mg/kg de teobromina genera signos leves; 40-60 mg/kg da signos cardíacos y neurológicos; más de 60 mg/kg es potencialmente mortal. Un perro de 10 kg entra en zona grave con 40-50 gramos de chocolate negro.
- ¿Por qué la uva y las pasas son peligrosas si son fruta?
- Causan insuficiencia renal aguda en perros por un mecanismo aún no del todo comprendido, y no hay dosis segura conocida. Un solo puñado puede desencadenar el cuadro. Las pasas son peores que la uva fresca por concentración.
- ¿Dónde suele estar escondido el xilitol?
- Chicles y caramelos sin azúcar, dentífricos, jarabes para la tos sin azúcar, algunos productos horneados dietéticos, mantecas de maní 'sin azúcar' y suplementos vitamínicos masticables. Es el edulcorante más peligroso: 0.1 g/kg ya genera hipoglucemia grave en perros.
- ¿Qué pasa si mi gato tocó un lirio (lily)?
- Emergencia inmediata. Todas las partes del lirio verdadero (Lilium y Hemerocallis) son mortales para gatos: hojas, flores, polen e incluso el agua del florero. Causa falla renal aguda. Basta con que se lama polen del pelo. Va al veterinario ya.
- ¿Qué hago si mi perro o gato comió algo tóxico?
- Llamar al veterinario o a un centro de toxicología veterinaria antes de intervenir. No inducir vómito por tu cuenta salvo indicación explícita: si el producto es cáustico o si el animal está inconsciente o convulsiona, provocar vómito empeora el cuadro.


